La contradicción oficialista

El discurso oficialista sigue intentando ser algo que no es.

Opinión01/04/2025

Por Rafael Caracciolo

Un gobierno de contradicciones ideológicas

Haciendo memoria, el movimiento Libertario que ahora es gobierno empezó su campaña con un enemigo claro: el PRO, personificado más puntualmente en la figura de Horacio R. Larreta. Larreta es (o era) el enemigo clave de Milei, y quizás eso explique su especial encono de este al, en ese entonces, Jefe de Gobierno porteño. Aquellos que estaban como yo en Twitter veían como la campaña por legislador por la Ciudad de Buenos Aires iba dirigida contra el mismo Larreta, casi ignorando al candidato por el Frente de Todos. Esto tenía su lógica: el peronismo siempre fue débil en la Ciudad, y Larreta era exactamente lo que Milei venía a combatir: un tecnocrático cheto con poleras y zapatillas de cuero, que te hablaba de una ciudad moderna, de la bicicleta, del reciclaje, del capitalismo con conciencia social (?) y que no se enojaba, sino que buscaba siempre generar concensos. Era exactamente lo contrario a Milei y Larreta no supo responder a las amenazas e insultos del primero; finalmente este logró una gran cantidad de votos en el mencionado distrito junto con Victoria Villarruel, sin perjuicio que el PRO se mantuvo, aunque evidentemente amenazado.  

La agresión hacia el tipo político propio del PRO continuó, con sus claras docis a la UCR, otro blaco favorito. Eran las épocas donde el enemigo eran todos, pero especialmente estos, que eran la Casta personificada. 

En la campaña presidencial la tendencia se mantuvo, primero contra Larreta, luego contra Patricia Bullrich, en otra sintonía, pero siempre en mayor medida que contra Massa, y lo que este vendría a representar. En su momento, quien les escribe entendió que el libertarianismo buscaba construir una suerte de liberalismo popular, algo que reemplazara al peronismo teniendo como eje del mal al PRO, Cambiemos en su extención (es decir, la suma de los dos clásicos enemigos, el PRO y el Radicalismo). La victoria de Patricia Bullrich frente a Larreta en las PASO y, especialmente, frente al Ballotaje contra Massa obligaron a las Fuerzas del Cielo a cambiar de estrategia. 

Massa gana las elecciones generales, sin sacar suficientes votos como para consolidar su victoria, pero si como para asustar a Milei y su equipo. Tal fue el caso, que se vieron obligados a volver a sus anteriores enemigos y decirles que tan malos no eran, que si se arrepentían de sus pecados y aceptaban al nuevo Mesias, entonces, el haría una Tabula Rasa (siempre me hizo reir como repetía esa palabra constantemente). Todo sea para erradicar al Kirchnerismo para siempre, el verdadero enemigo. Aún cuando Milei la llamó terrorista, Patricia y el Peluca se abrazaron, por la Patria.

Hasta acá, una breve crónica de pragamatismo político. Lo que hizo el libertarianismo tenía lógica, y bien le fue porque ganó. Sin perjuicio de esto, este cambio (o blanqueo) en sus posiciones, donde el enemigo no son más los chetos del PRO, sino el Kirchnerismo, tendrá sus consecuencias, consecuencias que ahora podemos visualizar, y que son el objeto de este artículo.

Los libertarios no saben lo que son

La base militante del libertarianismo es una ensalada de conceptos e ideas que fácilmente podemos agrupar en “la derecha”, pero que cuya coexistencia es cuanto menos conflictiva. Es decir, en una misma base tenemos a los libertarios linea anarcocapitalistas, donde el Estado es el enemigo final a destruir (Milei se considera así mismo anarcocapitalista); a los liberales de derecha nacional, que reivindican Malvinas, la dictadura (”Ojalá fueran 30.000”), Argentina será grande de nuevo, etc.

En otro sector tenemos a los que quieren parecerse a Australia o Suecia. Estos son más parecidos al votante promedio del PRO, pero suelen ser más jóvenes, y sostienen la idea de que Macri no tuvo huevos. Son los que militan el emigración, porque Argentina, según ellos, no tiene futuro, pero sí una ligera esperanza con Milei.

Si me siguen hasta acá, podrán observar algunas contradicciones entre los mencionados grupos. De hecho, técnicamente hablando, cada sector (y yo puse tres para ahorrar caracteres, pero podrían ser muchos más) persigue fines diferentes, entiende al gobierno de manera diferente y tiene formas de analizar la realidad y al país de manera diferente. Esta ensalada ideológica ocurre porque el libertarianismo es muy joven, y Milei es un desastre bajando línea. No hay cuadros formativos de militancia (supongo que es porque consideran que esa es una forma “zurda” de hacer política) y, por lo tanto, no hay una “doctrina” libertaria como tal. En sus inicios, Carlos Maslatón, cuando todavía apoyaba a Milei, propuso hacer un campamento libertario para bajar doctrina y formar cuadros, cosa que, según este, se vio interrumpida por la mano de Karina Milei y Carlos Kikuchi, antes que este último cayera en desgracia.

La consecuencia clara es la que ya todos adivinan: los libertarios no saben lo que son. 

Actualmente, la base militante del gobierno está más o menos cohesionada, gracias a la increible y eficaz labor de Santiago Caputo y el Gordo Dan, siendo este último una figura gravitacional en la propaganda interna libertaria, más especialmente ahora con su programa “MISA”, donde suele bajar línea de manera más o menos coherente. De todas formas, esto no los exime de problemas, especialmente frente a planteos reales, como, por ejemplo, la cuestión con los inmigrantes en Argentina. Un grupo (los que admiran Australia) consideran a América Latina como un gran inodoro de mierda, y a la inmigración boliviana-paraguaya-peruana como un problema (especialmente a los andinos). ¿Qué dijo el Gordo Dan al respecto?

Captura 1

La expresión “movimiento popular mileista” no debe leerse como una frase irónica, sino como una expresión de deseo. El libertarianismo (para Santi Caputo y cía.) debería reemplazar al peronismo, no al PRO, electoralmente hablando. Esto tiene todo el sentido, dado que, como se explicó más arriba, el enemigo natural para Milei era o fue el PRO, puntualizado en la figura de Larreta. Más tuits del Gordo:

Captura 2

Captura 6

Como dije, si lo dijo el Gordo Dan, Caputo lo pensó, asique esta es la línea que una parte del Estado quieren que creamos, en mi opinión, la original, pero que se deformó porque no supieron adoctrinar a sus militantes (aprendan a hacer política, Perón no escribió lo que escribió, ni dijo lo que dijo por nada; lo mismo se aplica a todos los grandes líderes de la historia) y porque su alianza con el PRO los llevó a combatir aquello que pretendían reemplazar. No fue su único error, en mi opinión, el Gobierno no puede ser popular en la medida que haga cosas que son de Gorila, como reprimir jubilados, o recortar pensiones para viudas, etc.  

Volviendo al punto, la interna se está gestando en las bases libertarias, y acá algunos ejemplos: 

Captura 3

Captura 4

Captura 5

Esta discusión continuó durante varios días, para luego ser eclipsada por los hechos políticos de este país, como suele ocurrir, pero la semilla de la discordia ya está en el seno del discurso político del Gobierno, y, por lo tanto, hay un conflicto a las puertas si es que no lo resuelven.  

Gorilismo renovado

Si estuvieron escuchando a Milei últimamente, este dice estar cerca de lograr lo que nadie pudo jamás hacer, o sea, digamos, destruir al kirchnerismo. El cree que puede lograrlo si logra sacar determinado porcentaje en las elecciones, pero es una vana esperanza, no porque el kirchnerismo sea invencible, sino porque solo lo podría destruir en la medida que lo pueda reemplazar. 

En otra línea, ellos hablan de Kirchnerismo, pero quieren decir peronismo sin decirlo. Ello no cambia la ecuación, es imposible que Milei destruya el Peronismo por razones que excenden este análisis, pero, para resumir, no se puede destruir algo a menos que se lo reemplace, y el Oficialismo parece estar más interesado en reemplazar al PRO.

¿Que le queda a la oposición? No mucho, en la medida que esta no se logre ordenar; pero cuando lo haga, entonces el enemigo real del gobierno estará conformado, y el conflicto será abierto y real. Por ahora, los hermanos Milei creen tener la sartén por el mango, lo cual hace que puedan escupirles a sus aliados, pero eso siempre se acaba, y mucho más rápido de lo que este tipo de gente cree. Ojo, porque Argentina demostró muchas veces lo que les pasa a la gente que pretenden gobernarla sin entenderla. En este caso es peor: Los Milei ni siquiera se entienden a si mismos.  

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